-Los periodistas radiales o televisivos que hacen preguntas dando por supuesto que lo que leyeron en algún diario por la mañana es cierto. Cuando el entrevistado les pregunta "¿Y quién dijo eso?" no saben cómo responder y optan por darse por atacados, cosa de refugiarse detrás de la libertad de prensa, que últimamente refugia a cualquier cosa.
-Los periodistas que hablan sobre otros periodistas y que comienzan diciendo: "No me gusta hablar sobre periodistas".
-Los periodistas vagos, que en lugar de buscar información, prefieren afirmar "dicen". No sólo eso, también preguntan a sus entrevistados por cuestiones que no saben de donde salieron. ¡Más trabajo y menos Google!
-Los periodistas que sobreactúan oposición u oficialismo. Hagan periodismo, por favor o al menos disimulen un poco.
-Los que colocan paragolpes tipo "bigote" en sus autos, que están prohibidos por la ley porque son potencialmente criminales.
-Las compañías de seguros, que tienen prohibido asegurar un auto que tiene los paragolpes tipo "bigote" de caño metálico, pero violan la ley y los aseguran.
-La CNN, que cotidianamente consulta a la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) como analista supuestamente neutral. Los anuncian y los entrevistan para que opinen sobre la situación de la prensa en aquellos países de América latina cuyos gobiernos han sido demonizados por el gobierno de los Estados Unidos. Si, según ellos, la CNN es un modelo de periodismo independiente.
-La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que debería llamarse Sociedad Interamericana de Empresarios de Prensa, para ser al menos en eso un poco más rigurosos.
-Los periodistas que, como Maximiliano Montenegro manipulan cifras cuando necesitan operar políticamente, pero luego rechazan la idea de que haya un periodismo militante. Un llamado de atención para televidentes: Analicen en serio los cuadros que presenta, porque los números suelen decir una cosa y el periodista militante otra.
-Las vedettes y los cómicos que se hacen pasar por periodistas porque cuentan con quien pone la plata para tener un programa en radio o televisión.
-Los periodistas narcisos que hablan de su vida personal como si a alguien le interesara.
-Los conductores que giran en la esquina a 200 kilómetros por hora y se enojan si el peatón, que tiene derecho a paso, cruza la calle.
-Los policías que cuando pasa un auto de lujo a 200 kilómetros por hora prefieren ponerle una multa a uno de marca más barata, que pasa a 67 kilómetros por hora. (A mi me pasó dos veces en Chascomús)
-Los periodistas que parecen disfrutar cuando relatan algún hecho relativo a violaciones, asesinatos y otros delitos. Parecen más sádicos que el sádico que cometió el delito.
-Los periodistas que aplauden en las conferencias de prensa.