Frases de cabecera

-"Si no estáis prevenidos ante los Medios de Comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido." Malcolm X.

julio 27, 2011

Un homenaje a Julio Nudler


En la redacción de Página 12 había un especialista en escribir necrológicas, Salvador Benesdra, quien elaboró su propio epitafio en un libro de 600 páginas, reconocido y admirado sólo después de su muerte. En la misma redacción otro periodista ejemplar, Julio Nudler, también describió su propia muerte, pero no en un libro ni en una necrológica sino en sus quejas habituales sobre los fumadores activos que obligaban a los otros a fumar pasivamente.
Julio Nudler terminó de fallecer un 27 de julio hace seis años, pero había comenzado a morir cuando los humos de sus colegas ayudaron a desatar el cáncer que se lo llevó. Para la prensa canalla sólo vale la pena evocar su figura por aquel casi póstumo debate que provocó su columna crítica contra el entonces funcionario Alberto Fernández. Fue censurado por la dirección del diario en el cual trabajaba, Página 12, y se desató un escándalo justificado por tal injusticia.
Pero aquel acto final de su vida no fue lo único que hizo sino apenas la culminación de una trayectoria. Era un tipo que no adscribía a la frase célebre de Groucho Marx, “Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros”. Economista recibido en la UBA, pasó por redacciones que hicieron historia en el periodismo argentino, como las de La Razón, La Opinión, Clarín y la ya mencionada Página 12.
Nudler fue un periodista destacado, malhumorado, inteligente, riguroso…y a esta altura ya estaría quejándose por el uso excesivo de adjetivos. Escribía como pocos y sus análisis sobre la economía argentina eran como las páginas de la Biblia, aunque no hacían falta demasiadas interpretaciones, porque era muy claro para expresar sus ideas.
Era y es un maestro del periodismo y también un defensor a ultranza de sus pasiones. De ellas, una que creció con el desarrollo de su vida y que fue mucho más que una descarga a tierra: El tango. Escribió, publicó, difundió, discutió sobre tango, tanto como sobre economía y política internacional.
Publicado originalmente en www.puedecolaborar.blogspot.com 

julio 25, 2011

Nunca subestimes a un payaso

Corrían tiempos de otro retorno, esta vez ya sin Juan Domingo Perón. Era 1988 y las dos alas de lo que había sido la renovación peronista se enfrentaron en una elección interna para definir quién sería el candidato presidencial del Partido Justicialista.

Antonio Cafiero era para la opinión pública el gran ganador, un hombre histórico del justicialismo que había surgido como lider de la renovación rodeado de un grupo de jefes zonales y regionales al que se denominaba "la Cafieradora". Del otro lado había un oscuro gobernador de La Rioja, exótico, con largas patillas y dificultades muy serias para expresarse, que contaba con un gran carisma y simpatía, por lo cual se había ganado el apodo de "payaso" en la interna peronista.

Hete aquí que en cierta oportunidad, don Antonio Cafiero fue visitado por un menos simpático jefe comunal de Lomas de Zamora quien le dijo sin demasiadas vueltas que quería ser su precandidato a vicepresidente y que lo haría ganar. Cafiero rió y rechazó de plano la propuesta, a lo que el visitante, Eduardo Duhalde, respondió que entonces se iría con el otro precandidato. "Que se vaya con el payaso", dijo Cafiero a sus colaboradores.

Duhalde se fue con el "payaso", Cafiero eligió como compañero de fórmula al cordobés José de la Sota, por entonces uno de los líderes prometedores de la "cafieradora" y llegadas las internas, el PJ tuvo a su candidato. Cafiero terminó como secretario de la bancada justicialista de senadores y luego embajador en Chile, mientras que de la Sota pegó una voltereta política, como para agraciarse con el "payaso" y entró por la variante. El "payaso" gobernó diez años, destruyó o vendió a precio vil los recursos del país y armó una estructura que permitió la más grande concentración de medios de comunicación masiva de la historia y tal vez del mundo si se la toma proporcionalmente.

El "payaso" gobernó o desgobernó la Argentina y sus dislates fueron tomados por la prensa como parte de un gran acto circense, que hizo decir una vez en la redacción de Página 12 al entonces sub director Ernesto Tiffenberg, frente a uno de los tantos escándalos, que "nosotros publicamos las barbaridades que hace y él con cada página, se mata de risa y gana 150.000 votos más". No hay que subestimar a los payasos cuando están en el circo. Cuando están afuera de su ámbito natural de trabajo, menos aún.

julio 23, 2011

Caso Murdoch: ¿Quién tiene el poder?

"Una sola persona no puede tener más del 20 por ciento del mercado de los diarios”, dijo. La frase tiene menos de 140 caracteres pero, a no asustarse, no es un tuit de Aníbal Fernández ni de Gabriel Mariotto, sino parte de una declaración exclusiva que el líder laborista británico Ed Miliband realizó al diario El Observer.

Miliband se mostró indignado porque un grupo concentrado de medios de comunicación masiva, propiedad del australiano Rupert Murdoch apareció como eje de un escándalo en el que las operaciones de diarios, directivos periodísticos -no periodistas, pobrecitos-, policías y políticos británicos mostraron la otra cara de la prensa. Una cara que pinta más enferma de lo que parecía para algunos, con una fuerte concentración que les permite negociar de igual a igual con el poder.

¿Tienen los medios poder sobre el poder? Comencemos por el principio: Días atrás Rupert Murdoch se vio obligado a cerrar News of the World, un diario sensacionalista que formaba parte de su imperio mediático distribuido por todo el mundo. Las delcaraciones ante los parlamentarios por parte de la bella y sensual pelirroja Rebekah Brooks, una suerte de Chiche Gelblung del periodismo británico, pero con argumentos mucho más contundentes como para prestarle atención, fueron catastróficas para ella y para su jefe máximo. La caída del medio fue inevitable, porque se hizo público que el diario británico había hecho pinchaduras telefónicas y, en presunta complicidad con la policía, había manipulado e inventado o reinventado noticias. El objetivo: ganar más dinero. También había sido parte del poder detrás del poder, razón por la cual el premier David Cameron, quien tuvo como jefe de prensa a un ex director del diario ahora cerrado, teme que le toque la guillotina política, aunque por ahora sólo sea una fría sensación en el cuello.

Cuando el escándalo de las pinchaduras telefónicas saltó a la luz no fue porque alguna investigación parlamentaria haya puesto sus ojos en el grupo Murdoch sino porque la prensa que compite con la del jeque mediático australiano encontró la punta del ovillo y lo puso en letra de molde. Para que fuera posible, tuvieron que concurrir dos hechos: Que haya competencia y que a nadie se le haya ocurrido descartar el caso porque venía de un medio que no pertenecía al grupo Murdoch. Ahora la investigación es parlamentaria y sigue en la Justicia y todos se preguntan qué antecedentes se pueden tomar en cuenta.

Naturalmente surgieron entre otros el célebre Watergate, que le costó el puesto y el rechazo social al presidente de los Estados Unidos Richard Nixon y el escándalo del espionaje del jefe de Estado Mauricio Macri en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que le valió un procesamiento al empresario-político y ninguna sanción social.

Puestos a enhebrar vínculos, uno podría pensar que entre los ejecutivos que tienen un cargo en las empresas del grupo Murdoch está nada más y nada menos que José María Aznar, el mismo que fuera presidente del Gobierno español cuando el terrorismo produjo el atentado de Atocha y no dudó en responsabilizar a la ETA. Al bueno de Aznar la jugada no le salió como a su amigo Macri, porque semejante afirmación le valió la derrota electoral y el paso a una vida menos agitada, como dar conferencias por el mundo acompañado de personajes como Mario Vargas Llosa, por citar a los menos antipáticos. En cambio Macri fue premiado con una excelente elección días atrás y es bastante probable que el 31 de julio sea ratificado con el voto masivo.

Lejos de los avatares de la política porteña hoy Murdoch parece preocupado. ¿Está preocupado? Su grupo no es el más concentrado del mundo ni es el único. Pero es uno de pocos gigantes que concentran la producción y difusión de mensajes alrededor del planeta, con medios de comunicación en todas partes, también en la Argentina. La pregunta es si el poder está allí, un interrogante que admite dos lecturas: O los grupos de medios concentrados son el poder o simplemente son instrumentos del poder. 

El juego está abierto y las conclusiones pueden ser las previsibles, con algunos golpes para Murdoch, quien será maquillado para no parecer tan malo. Las operaciones de los medios seguirán en todo el mundo y la  manipulación de datos y tecnología seguirán a la orden del día, o más precisamente a la orden de los grupos financieros que auténticamente detentan el poder. Algún periodista trasnochado dirá que la culpa la tiene la BBC por ser del Estado, otros acudirán al "qué horror" típico de la medio-cridad y no faltará quien, como ya ocurrió, oculte el tema para no despertar a algún demonio democratizador. Pero es otra historia. 

julio 18, 2011

Un 18 de julio, dos 18 de julio


Fue un 18 de julio, hace 75 años. Un golpe de Estado fallido inicialmente contra el gobierno republicano en España impulsado por los grupos de avanzada de lo que pronto sería el eje Berlín-Roma en la segunda guerra mundial. España se convirtió en un campo de experimentación nazi-fascista que terminó con más de un millón de muertos y con una dictadura militar que desalojó a un gobierno elegido por el voto democrático. 

Fue un 18 de julio hace 17 años, cuando un atentado contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires reproducía con 85 muertos y 300 heridos el horror que poco más de dos años antes había dejado como saldo 29 muertos y 242 heridos en el atentado contra la embajada de Israel en la Argentina.
Foto: Télam

Había pasado más de medio siglo desde que los militares falangistas habían comenzado con su intento de derrocar al gobierno elegido democráticamente de lo que se conoce como la “Segunda República Española” cuando un 17 de marzo de 1992 se producía un atentado contra la embajada de Israel. En los diarios los periodistas especializados fueron inmediatamente operados por personajes que intentaron atribuir la explosión a los propios funcionarios de la embajada. Por entonces ya se hacía mal periodismo y el “rumor” se decía al aire y se escribía, pero no se mencionaba a su dueño, que tenía nombre y apellido.

Poco más de dos años después, un coche bomba se estrella contra la sede de la AMIA en pleno centro porteño y mientras se sucedían las escenas de sangre y dolor, también había periodistas que tenían “la precisa”, que personajes con identidad pero no identificados dejaban circular para que nuevamente todo intento de investigación se diluyera entre rumores y pistas falsas.

18 de julio de 1936, día, mes y año del levantamiento contra el gobierno democrático de la Segunda República Española y comienzo de la guerra civil, de la matanza del primer millón de muertos que se llevó el experimento nazi-fascista. 18 de julio de 1994, día, mes y año del asesinato de 85 seres humanos, con la experimentación de un formato de operaciones de prensa que se repetiría en cientos de ocasiones en la cuna del periodismo “independiente”.