Frases de cabecera

-"Si no estáis prevenidos ante los Medios de Comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido." Malcolm X.

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febrero 01, 2015

Título versus texto en las operaciones de prensa


Un amigo y colega que tiene poco -nada- de oficialista, mucha experiencia periodística y un ojo agudo para leer los medios, nos acercó una observación muy interesante. La tapa de Clarín del día de hoy - domingo 1º de febrero de 2015- lleva un título muy fuerte en el que se sostiene que según los resultados de una encuesta realizada durante "la última semana" por una consultora, el 70 por ciento de  los argentinos tiene una opinión negativa frente a la "reacción de la Presidenta" en el caso Nisman. El título dice algo, pero luego el texto de la nota, correctamente escrita, indica que se trata del 70 por ciento del 66,8 por ciento que "estaba al tanto" del discurso en cuestión. La conclusión es muy sencilla: el 46 por ciento de los encuestados tiene una opinión negativa.

Estas encuestas siempre son dudosas, porque a pesar de las ponderaciones matemáticas, quedan dudas sobre la opinión de quienes no tienen teléfono, precisamente donde la Presidente tiene su mayor caudal de votos. De todos modos, dicen las matemáticas que 100-46=54 y 54 es el porcentaje de votos con el que ganó las elecciones en 2011. Dicho de otra manera, la Presidente convenció a sus partidarios y enojó a sus opositores.

La lectura de la nota deja también en claro que el periodista escribió con cierto rigor, salvo en el primer párrafo, que, como todo periodista sabe, suele ser también territorio del jefe de sección o de otros niveles superiores. También podría haber hecho proyecciones que hubieran sido interesantes. Pero el editor tituló con una distorsión propia de las operaciones de prensa.

Si cosas así ocurrieran sólo cada tanto, uno podría decir que es parte de una lucha política, pero la lógica del titular se aplica cotidianamente y, a nuestro entender, se trata de una técnica de imposición de agenda, con el objetivo de que el título en la Web se viralice sin el texto y que el título en papel se viralice a través de quienes lo leen cuando pasan frente el kiosco, los taxistas, vecinos, comerciantes.

A continuación transcribimos la primera parte del texto, que es la más ilustrativa del conflicto entre los números y la opinión política editorial.

Pese a que en la última semana el Gobierno se esforzó por mostrar gestión e iniciativa y la Presidenta reapareció públicamente y se refirió a la muerte del fiscal Alberto Nisman, el escenario de descontento no cambió. Es que la reacción de Cristina, cargada de acusaciones y sin autocrítica, dejó disconforme la mayoría de la gente.
El dato se desprende de una encuesta de Management & Fit, que consultó –en forma telefónica– a 1.000 personas de Capital, Gran Buenos Aires, y otros diez distritos del país. El 66,8 % dijo estar al tanto de la cadena nacional que realizó la Presidenta el lunes pasado, donde tras ocho días, se refirió al caso. Y al 71,1% de ese universo, que admitió saber el contenido del discurso, las palabras de Cristina le dejó una sensación negativa. En ese grupo, un poco más de un tercio dijo haber sentido “bronca”, aunque también hubo frustración (22,7%) y algo de indiferencia (14,7%).
Seguir leyendo en el sitio original.




junio 27, 2014

El kirchnerismo y el pensamiento lateral


Cada tanto el gobierno de Cristina Fernández y el anterior, de Néstor Kirchner, sorprende a los argentinos, a los políticos de América latina y al mundo porque toma decisiones inesperadas, soluciones que nadie había pensado para problemas que parecían insolubles. Son inesperadas, tal vez, porque obedecen a una forma diferente de enfrentar los problemas, a una técnica que se conoce como "pensamiento lateral", opuesto al pensamiento vertical, que es el tradicional de la ciencia.

Para ilustrar, copiamos aquí abajo un excelente artículo publicado en 2006 por el periodista y matemático Adrian Paenza, nota que luego de explicarnos con su enorme capacidad didáctica qué es el pensamiento lateral, nos deja algunos vínculos para seguir indagando.

Sólo mediante la idea del pensamiento lateral pueden entenderse algunas medidas del gobierno Nacional de la Argentina. La última y la más audaz es la decisión de pagar a los bonistas que entraron en las reestructuraciones de la deuda externa en 2005 y 2010. Les paga la cuota puntualmente, como siempre y en el banco de siempre, el Bank New York Mellon, al que pone en una situación conflictiva. Su función es pagar a los bonistas y si una orden judicial lo obliga a entregar el dinero a terceros, tendrá que accionar.

El gobierno de los Estados Unidos -contra el que el Tea Party viene desarrollando una campaña racista y neofascista y que cuenta entre sus miembros al juez Griesa y a Paul Singer, titular del fondo buitre NML- queda con las manos libres para poder accionar por su cuenta, porque ahora la Argentina plantea que si alguien toca el dinero, el problema será entre dos estados nacionales.

Además, refuerza dicho concepto al plantear que es miembro de la ONU, miembro de la OEA y del FMI, que es un Estado Nacional con derechos y deberes y que ningún juez puede violar su soberanía. Advierte que irá al Tribunal de La Haya y ante los Tribunales argentinos para accionar contra quienes eventualmente tomen el dinero.

Finalmente, los propios bonistas afectados, porque los fondos buitre se quedarían con el dinero de su pago, podrían accionar y los ingleses, quienes aspiran a que el Gobierno de los Estados Unidos pierda Nueva York como sede para este tipo de operaciones, festejan la posibilidad de recuperar tal rol, que le amortiguó históricamente la caída como imperio. Volvería a ser el centro financiero del mundo. Si es que el mundo sigue siendo como era.

Todo puede salir bien, todo puede salir mal, tal vez se negocie, quizá haya vencedores y vencidos o conversaciones que terminen en un punto intermedio. Lo que no se puede negar es que en la Casa Rosada y en el Ministerio de Economía hay quienes piensan de otra manera. Dicho en los dos sentidos, claro.





Contratapa del diario Página/12 del 18-08-2006

¿Qué es el pensamiento lateral?


 Por Adrián Paenza
A uno le presentan un problema que no contiene la información suficiente para poder descubrir la solución. Para avanzar, se requiere de un diálogo entre quien lo plantea y quien lo quiere resolver. En consecuencia, una parte importante del proceso es hacer preguntas. Las tres respuestas posibles son: sí, no o irrelevante.
Cuando una línea de preguntas se agota, se necesita avanzar desde otro lugar, desde una dirección completamente distinta. Y aquí es cuando el pensamiento lateral hace su presentación. Para algunas personas, es frustrante que un problema “admita” o “tolere” la construcción de diferentes respuestas que “superen” el acertijo. Sin embargo, los expertos dicen que un buen problema de pensamiento lateral es aquel cuya respuesta es la que tiene más sentido, la más apta y la más satisfactoria.
Es más: cuando uno finalmente accede a la respuesta, lo que se pregunta es: “¡¿cómo no se me ocurrió?!”. *
Quiero plantear ahora un ejemplo muy interesante. No sé si es el mejor que conozco, pero sí el que generó y genera muchísimas controversias.
Aquí va: recuerde que no hay trampas, no hay cosas escondidas, todo está a la vista. Algo más: si no conoce el ejemplo, permítame una sugerencia. Trate de pensarlo solo porque vale la pena, en particular, porque demuestra que lo que usted cree sobre usted mismo a lo mejor no es tan cierto. O, en todo caso, es incompleto.
Antonio, padre de Roberto, un niño de 8 años, sale manejando desde su casa en la Capital Federal y se dirige rumbo a Mar del Plata. Roberto, va con él. En el camino se produce un terrible accidente. Un camión, que venía de frente, se sale de su sector de la autopista y embiste de frente al auto de Antonio.
El impacto mata instantáneamente a Antonio, pero Roberto sigue con vida. Una ambulancia de la municipalidad de Dolores llega casi de inmediato, advertida por quienes fueron ocasionales testigos, y el niño es trasladado al hospital.
No bien llega, los médicos de guardia comienzan a tratar al nene con mucha dedicación pero, luego de charlar entre ellos y estabilizarle las condiciones vitales, deciden que no pueden resolver el problema de Roberto. Necesitan consultar. Además, advierten el riesgo de trasladar al niño y, por eso, deciden dejarlo internado allí, en Dolores.
Luego de las consultas pertinentes, se comunican con el Hospital de Niños de la Capital Federal y finalmente conversan con una eminencia en el tema a quien ponen en autos de lo ocurrido. Como todos concuerdan que lo mejor es dejarlo a Roberto en Dolores, la eminencia decide viajar directamente desde Buenos Aires hacia allá. Y lo hace.
Los médicos del lugar le presentan el caso y esperan ansiosos su opinión. Finalmente, uno de ellos es el primero en hablar: “¿Está usted en condiciones de tratar al nene?”, pregunta con un hilo de voz. Y obtiene la siguiente respuesta: “¡Cómo no lo voy a tratar si es mi hijo!”.
Bien, hasta aquí, la historia. Está en usted el tratar de pensar una manera de que tenga sentido. Como no compartimos la habitación, o donde sea que usted esté, le insisto en que no hay trampas, no hay nada oculto. Y antes de que lea la solución, quiero agregar algunos datos:
a) Antonio no es el padrastro.
b) Antonio no es cura.
Ahora sí, lo dejo a usted y su imaginación. Eso sí, le sugiero que lea otra vez la descripción del problema y, créame, es muy, muy sencillo.
Solución
Lo notable de este problema es lo sencillo de la respuesta. Peor aún: no bien la lea, si es que usted no pudo resolverlo, se va a dar la cabeza contra la pared pensando, ¿cómo puede ser posible que no se me hubiera ocurrido?
La solución o, mejor dicho, una potencial solución, es que la eminencia de la que se habla, sea la madre.
Este punto es clave en toda la discusión del problema. Como se advierte (si quiere vuelva y relea todo), nunca se hace mención al sexo de la eminencia. En ninguna parte. Pero nosotros tenemos tan internalizado que las eminencias tienen que ser hombres que no podemos pensarla mujer.
Y esto va mucho más allá de que puestos ante la disyuntiva explícita de decidir si una eminencia puede o no puede ser una mujer, creo que ninguno de nosotros dudaría en aceptar la posibilidad tanto en una mujer como en un hombre. Sin embargo, en este caso, falla. No siempre se obtiene esa respuesta. Más aún: hay muchas mujeres que no pueden resolver el problema y cuando conocen la solución se sienten atrapadas por la misma conducta machista que condenan.
En fin, creo que es un ejercicio muy interesante para testear nuestras propias complicaciones y laberintos internos.
* Es muy vasta la bibliografía sobre Pensamiento Lateral. Con todo, es Edward de Bono, un psicólogo de origen maltés, también médico y escritor, quien se adjudica el haber “acuñado” ese nombre. El propio De Bono escribió un libro El Pensamiento Lateral, publicado por Editorial Paidós. También se puede encontrar mucho material en Internet. Algunos de los sitios más relevantes son:
1) http://www.edwdebono.com/debono/lateral.htm
2) http://es.wikipedia.org/wiki/Pensamiento_lateral
3) http://en.wikipedia.org/wiki/Lateral_thinking
4) http://eluzions.com/Puzzles/Lateral/

julio 08, 2011

¿Se acuerdan de la "crispación"?



Por Víctor Arancibia (*) En medio de la campaña hacia las elecciones de octubre, algunos candidatos opositores apuestan a la muerte y la enfermedad como forma de hacer política. Una estrategia que revela sus propias insuficiencias para construir propuestas concretas.

Las cartas están jugadas, las candidaturas están sobre la mesa y las  especulaciones de los nombres que se postulan a ocupar los cargos más importantes del país quedaron fuera del escenario. Es tiempo de que los candidatos y sus partidos vayan desplegando las estrategias de campaña para que los ciudadanos elijan a quienes nos van a gobernar en los próximos cuatro años. Y ahora cada quien debe poner en juego lo que piensa de sí y de los otros para tratar de convencer al electorado. Es tiempo también de mirar las estrategias y de hacer foco sobre ellas ya que ellas nos dicen cuáles son las apuestas de cada uno.

A pocas horas de que Cristina Fernández de Kirchner anunciara su postulación para la reelección se pudieron escuchar las voces de quienes representan un modo de concebir la política y un modo de concebir la vida. Las palabras de Elisa Carrió, de Francisco De Narváez y de algunos medios mal llamados “nacionales” son una muestra clara de entender que la apuesta a la muerte es una estrategia política.

La candidata de la Coalición Cívica muestra en cada intervención que quiere erigirse como la voz autorizada de la ciudadanía en su conjunto con su tono profético y su tono sentencioso. En una comunicación telefónica con TN, sostuvo que la Presidenta la había engañado con su luto, que el llanto era falso y que el sufrimiento sólo era una estrategia política. Usar el dolor ante la muerte del ser querido como forma de cuestionar la candidatura de una persona se transforma en el ícono más desembozado de la más perversa forma de hacer política. Sostener que el dolor es un engaño y que las lágrimas son la puesta en escena es dar cuenta de que -según la óptica de Carrió- la política no es pasión y proyección sino teatralidad. Hablar de que el luto es casi un disfraz es pensar que las formas de construir se basan mediante el engaño y esta sería la forma de conquistar la adhesión de los votantes.

En este punto resuenan las palabras de un filósofo francés que dijo que las palabras nunca nos alcanzan para decir lo que queremos pero, a la vez, nos hacen decir más de lo que pretendemos. Las palabras son siempre un testimonio de cómo vemos el mundo y de las formas en que nos asumimos como actores que construyen el futuro día a día. Las palabras de la candidata que usa la bronca y la agresión como forma de hacer política pone en evidencia que no hay respeto ni siquiera por el dolor con tal de conseguir un puñado de votos más. Ya había dicho hace tiempo que ella está más tranquila desde la muerte de Néstor Kirchner. La muerte parece ser la apuesta para convencer a los otros.

Francisco de Narváez, por su parte, dijo días después que Néstor prefirió morirse antes que perder una nueva elección. Nuevamente la apuesta a la muerte como forma de hacer política, como un mecanismo para construir supuestos consensos. Soñar, desear y/o justificar la muerte de los otros con fines políticos aproxima las palabras del legislador bonaerense a las más viles estrategias del exterminio de los adversarios. La estrategia es básicamente la misma que la dirigente de la Coalición Cívica: si no se pueden usar argumentos, si no se pueden construir propuestas realistas y posibles, la única forma de hacer política es apostando a la muerte. La premisa parece basarse en el axioma de que hay que ganar aunque sea por exterminio.

Casi en el mismo sentido van las publicaciones de los medios concentrados cuando hablan de la salud de Cristina Fernández. Las columnas de La Nación, Clarín y sus propaladoras han sostenido argumentos que van desde la bipolaridad de la Presidenta hasta su estado de furia constante haciendo de ella una figura que va de la depresión a la violencia. La enfermedad es la apuesta a que la candidata con mayor intención de voto en este momento se baje de la competencia electoral. Hay una actitud de machacar con el argumento de la carencia como sustento de la construcción machista de la figura femenina.

(*) Director de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de Salta. Especialista en Teoría de la Comunicación, Análisis del Discurso, Semiótica Audiovisual e investiga hace más de veinte años sobre los procesos de construcción de representaciones sociales.


Ver la nota original completa en el sitio de la Corriente por una Comunicación Nacional y Popular.