Frases de cabecera

-"Si no estáis prevenidos ante los Medios de Comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido." Malcolm X.

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junio 07, 2015

El día del periodista en su peor momento


La precarización, la flexibilización, la degradación profesional, el sometimiento a las leyes del mercado y la decadencia gremial son algunos de los males que sufre el periodismo al promediar la segunda década del siglo XXI, en la Argentina y en todo el mundo. La dignidad profesional de muchos trabajadores anónimos, la proliferación de comunicadores que buscan llegar a la audiencia a través de las redes sociales y de otras herramientas que ofrece Internet, los intentos de reorganización gremial y el fin de la sacralización de los medios configuran, tal vez, una perspectiva que despierta alguna esperanza por el futuro del periodismo.

Hoy se celebra otro día del Periodista en la Argentina, un momento en el cual la libertad de expresión, la creación de ciudadanía y la responsabilidad social de los comunicadores han quedado sometidas al mandato de empresarios cuyos negocios se conjugan con intereses comerciales, políticos e ideológicos con raíces en en el poder financiero nacional e internacional. Los procesos de concentración de los medios, las grandes sumas de dinero que los grupos destinan no sólo a multiplicar hasta el infinito sus redes de comunicación sino a sostener la formación y cooptación de analistas refugiados bajo una pátina de supuesta neutralidad académica son parte de la degradación de un oficio o profesión que deberían ser base de la publicidad democrática.

La ecuación no tendría sentido si no se hubiera desarrollado por décadas un proceso de pauperización de los trabajadores de prensa, cuya precarización bajo la figura de "colaborador" o el término anglosajón "free lance" se aceleró en la Argentina gracias a los cambios introducidos a comienzos de los años 90 por el ministro Domingo Cavallo.

La proliferación de "colaboradores" en los medios, la aplicación de regímenes en los que no se respetan los horarios que dispone el Estatuto, la tendencia a confundir la participación de la audiencia a través de las redes sociales con el trabajo gratuito contribuyen a la decadencia de la profesión, término que, por cierto, no usamos en el sentido liberal.

Con la precarización, la flexibilización y la concentración de medios se produjo, además, un quiebre en las organizaciones gremiales de prensa. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano, la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) quedó reducida al rol de una ONG (Organización no Gubernamental), salvo la concurrencia anual a la firma de los convenios paritarios. La defensa de los trabajadores quedó en manos de las comisiones internas y de algunas agrupaciones sindicales que hoy se encuentran en proceso de organizar un nuevo sindicato.

En la Argentina el día del periodista se celebra el 7 de junio. Pudo haber sido otra fecha, pero es la que eligieron los delegados de todo el país reunidos en mayo de 1938 en el Primer Congreso Nacional de Periodistas, que se realizó en Córdoba. Es un homenaje a la aparición de la Gazeta de Buenos Ayres, cuya cabeza era el patriota Mariano Moreno. Como asegura el docente e investigador platense César "Tato" Díaz -sin por ello disminuir la grandeza de Moreno, un símbolo de jacobinismo revolucionario- el primer periodista del Río de la Plata fue otro luchador de mayo, Manuel Belgrano. Pero Moreno y la Gazeta quedaron como un ícono por la oportunidad de la publicación y la impronta que dejó en aquellos días cruciales para la región.

El acto de fijar una fecha simbólica fue una de las 18 resoluciones que tomó aquel primer congreso y no se trata de la más importante. Los derechos sociales -como un sistema jubilatorio- y la demanda de un Estatuto fueron algunos de los reclamos, que para desagrado de los dueños de los grandes diarios, se fueron concretando durante la gestión de Juan Domingo Perón en la secretaría de Trabajo y Previsión y luego como Presidente. Crearon la Federación Argentina de Periodistas (FAP), un mensaje directo al corazón de los círculos porteños que pugnaban por mantener a los periodistas como profesionales liberales cuya tarea era, supuestamente, la de defender la libertad de expresión que, como ahora, se suele confundir con la libertad de empresa y con los intereses de los empresarios periodísticos. Los Mitre (La Nación) y los Paz (La Prensa) miraban con horror a quienes imagninaran a los periodistas como trabajadores y mucho peor si pretendían agremiarse.

El Estatuto aprobado por decreto, luego ratificado por el Congreso y finalmente promulgado por Perón en 1946, se basaba en gran parte en los reclamos de la FAP y en el primer proyecto, que databa de 1926, presentado por el diputado radical Víctor Guillot, cuyos fundamentos, rescatados por el periodista Daniel Parcero decían mucho sobre lo que ya se estaba gestando en el seno de una actividad que se debatía entre la condición de trabajadores y la de profesionales liberales:


“Nadie que conozca las condiciones de trabajo de los periodistas argentinos, el término medio de los sueldos que se les paga, su incierta situación dentro de las empresas que utilizan sus actividad intelectual, las perspectivas que para su bienestar ofrece su carrera, podrá considerar innecesaria o superflua una legislación que les fije una remuneración decorosa, les garantice una relativa estabilidad en el empleo, y los ampare ante las arbitrariedades y las injusticias que esterilizan tantos esfuerzos y terminan tantas carreras iniciadas con entusiasmo y abandonadas luego con desencanto y amargura. La profesión de periodista en nuestro país, es una vocación a la miseria. No proporciona reputación, desde que la modalidad de la prensa argentina aprisiona en el anonimato la colaboración del talento más claro, la obra de la conciencia más lúcida, la prestación material del espíritu más cultivado. Toda actividad intelectual alcanza su recompensa. Dolorosa excepción es la labor periodística, al servicio de la cual se pone tanta ignorada inteligencia, tanta probidad moral, tanto espíritu de sacrificio prodigado sin énfasis…"

"El periodismo no da gloria, pero tampoco da provecho... Lo común, lo corriente es que un obrero del periodismo viva y envejezca sin estímulos ni compensaciones, adosado a su mesa de labor, para retirarse de la redacción, cuando las agotadas energías mentales y físicas tornen ineficaces sus servicios y decidan su relevo o sustitución. Tal es el destino, a no ser que un niño afortunado de la suerte le haya permitido acogerse a tiempo a un refugio burocrático de alguna plaza administrativa, en donde, cuando menos, pueda aguardar sin mayores sobresaltos el día de su jubilación... me ha sido dado comprobar que existe en el país un proletariado periodístico cuyos lamentables destinos se elaboran sordamente desde la apariencia fastuosa y próspera de esa prensa argentina, verdadero orgullo nacional; cuya grandeza empero se amasa con tanto sacrificio, miseria y abnegación en las salas de redacciones y en los talleres de la imprenta…Un diario, una revista, no son simples sociedades industriales o comerciales consagradas a la elaboración y venta de opiniones y noticias, bajo el aliciente utilitario del lucro que habrá de reportarles la operación. Su naturaleza es otra, su función social muy diversa e infinitamente más noble..."

Los periodistas lucharon colectivamente durante casi toda la primera mitad del siglo XX para ser reconocidos como trabajadores con sus derechos, fueron consolidando sus organizaciones gremiales durante las primeras cuatro décadas de la segunda mitad del siglo XX y comenzaron su decadencia en los años 90, no por casualidad en un marco de avances de la concentración de los medios y la aparición de recursos tecnológicos que fueron aprovechados para potenciar la expansión de los grupos concentrados y convertir, otra vez, a los trabajadores de prensa en profesionales liberales, más productivos y menos reconocidos. Son algunos de los desafíos del siglo XXI. 


junio 07, 2014

Día del Periodista: Gracias y Desgracias

Manuel Belgrano
Gracias a todos los que por distintas vías me saludaron por el día del Periodista y a los miles de chicas y chicos que siguen con la ilusión de pelear por una profesión que muchos valoran y que otros maltratan.
La fecha, 7 de junio, fue propuesta por el Primer Congreso Nacional de Periodistas que se reunió en Córdoba en 1938.

Es una buena ocasión para homenajear al Círculo de la Prensa de Córdoba, que convocó y organizó aquel Congreso, el primer cónclave de periodistas que se sentían trabajadores de prensa y no profesionales liberales, como preferían los que por entonces confundían términos como "empresas periodísticas" o "periodismo" con "periodistas". (Bien Daniel Parcero por tu libro "Ladrilleros del Periodismo")

También es un buen momento para recordar a Manuel Belgrano, quien nació el 3 de junio de 1770 y murió el 20 de junio de 1820, pero no por su empecinamiento con el mes de Juno, la reina de las diosas, sino porque fue el "primer periodista rioplatense", como dice el historiador César "Tato" Díaz. "Ya en 1795 desde su puesto de secretario del Real Consulado participaba de manera activa como corresponsal de un periódico español", el Correo Mercantil. Allí Belgrano no sólo redactaba informes sino que había formado una red de corresponsales en todo el virreinato y se tomaba el trabajo de editar periodísticamente cada informe antes de enviarlos al periódico.

Pero el 7 de junio es un homenaje, como todos sabemos y leemos cada año, a la salida del primer número de La Gazeta de Buenos-Ayres, dirigida por otro de los grandes de nuestra historia, Mariano Moreno, a quien secundaba Manuel Alberti. Nos honra que el primer periódico de la etapa revolucionaria se haya identificado con el lema "Rará temporum felicitate, ubi sentire que veis et que sentias, dicere licet" (Tiempos de rara felicidad son aquellos en los cuales se puede sentir que sentir lo que se desea y es lícito decirlo), del senador romano Cornelius Tacitus.



Gracias entonces a quienes me recordaron que pasé más de 30 años de mi vida corriendo detrás de las noticias y, debo decirlo, todavía no las alcancé.

Gracias a los muchos maestros que tuve, algunos de los cuales están entre mis amigos en Facebook. Otros no usan redes sociales y otros se han ido perdiendo en la vida. De todos aprendí y de todos sigo aprendiendo, porque hay frases y consejos que uno tarda en entender y aprovechar.

Gracias a don Guillermo Sempio, hombre venido de Chivilcoy y director de mi querida escuela de la infancia en Villa Luzuriaga. Fue el primero que tuvo que evaluar los riesgos de publicar en el periódico escolar algo que yo había escrito. Frente a una posible sanción del inspector de turno, fue el primero que me dijo "yo te respaldo".

¿Gracias a todos? No, claro que no.
-No a los censores de toda época, a los que secuestraron y desaparecieron a más de un centenar de periodistas durante la dictadura militar.
-No a Domingo Cavallo, quien convirtió a los periodistas colaboradores en proveedores de servicios para que las grandes empresas periodísticas pudieran explotar mejor a los trabajadores.
-No a los que explotan a miles de periodistas colaboradores y ni siquiera tienen la dignidad de tratarlos como a profesionales.
-No a los que expresan públicamente grandes ideas revolucionarias, se dicen de "izquierda" y van a manifestaciones pero son los más entusiastas explotadores de la mano de obra barata de los periodistas colaboradores.
-No a los intelectuales que se entusiasman con la idea de que el periodismo desaparezca.
-No a los que bastardearon la profesión cobrando por nota o haciendo artículos a pedido de los anunciantes.
-No a los que desde las agencias de prensa y/o publicidad hacen operaciones para fundir a pequeñas editoriales en favor de las grandes.
-No a los que se creen muy vivos porque en medio de una nota pasan una publicidad o a los que se prestan como modelos de anuncios publicitarios.
-No a los que se visten de luchadores y se hacen millonarios a costa de un Estado que podría invertir tiempo en defender los derechos de los periodistas precarizados y marginados.
-No a los que a costa de lamer botas de algunas empresas a las que les interesa el país se hacen más millonarios aún.

-No a los que se suben a cualquier barco si es para hacer fama y dinero y se bajan como ratas cuando olfatean que el barco puede hundirse.
Y un sí: A todos los que laburan anónimamente, a los que dieron la vida, a los que aún con todas las dificultades siguen creyendo en la profesión, en el oficio, o en el "ganapan", como dijo un colega hace algunos años. Al fin y al cabo, es un trabajo, uno lindo, pero ni más ni menos que un trabajo.

mayo 07, 2014

Asamblea contra la precarización laboral en Clarín


En los medios argentinos, de América latina y España la precarización laboral es un hecho que los gremios y delegados deberían rechazar con el mismo énfasis con el que reclaman aumentos salariales. Es algo sano para la libertad de expresión y para el ejercicio de ciudadanía. También es importante que los delegados de cada empresa puedan participar de las negociaciones paritarias, algo que la UTPBA (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires) quieren obviar nombrando sus amigos como representantes. En el caso de Clarín, la Comisión Interna parece haberse tomado las cosas en serio. Aquí va el comunicado que emitieron ayer. 

Cerca de 300 trabajadores de Agea realizamos ayer por la tarde una asamblea en la Redacción central. Allí se discutió sobre el nuevo retraso del pago de salarios y la falta de comunicación por parte de la empresa sobre cuándo se deposita el sueldo cada mes (ante la inminencia de la asamblea, RRHH colgó un cartel avisando que cobraremos recién el jueves 8).

Por otro lado, se trató el tema de la convergencia hacia la plataforma digital del diario más grande de la empresa, Clarín. Este punto quedó en seguir siendo evaluado en otra asamblea el martes de la semana que viene a las 16.30.

Además, se evaluó el éxito de la campaña de denuncia de muchas de las ilegalidades que comete Agea a través de carteles y redes sociales, y se festejó la última conquista gremial que fue la efectivización de 18 compañeros del diario Olé que estaban como contratados desde hace años.

Por último, se informó sobre la decisión de la dirección de la UTPBA de no integrar a los delegados de las empresas a la mesa paritaria en el Ministerio de Trabajo y lo retrasados que están los plazos de esa negociación salarial que debía comenzar en febrero. 


Finalmente, se votaron 3 cosas:

-Profundizar la campaña en contra del trabajo en negro en el diario, la exigencia de que los sueldos se paguen en término y que respeten las legislaciones laborales. Empezamos cortando la calle Tacuarí, como muestran las fotos que ilustran el comunicado (Unanimidad).

-Exigir que la dirigencia de la Utpba no le dé la espalda a los trabajadores dejándolos fuera de la Paritaria (Una abstención)

-Pedir el auditorio de la empresa para que los jefes expliquen los alcances de la convergencia y los laburantes podamos discutir nuestras ideas al respecto (Una abstención).

Comisión Interna de los trabajadores de AGEA

enero 31, 2014

Amenazas de despidos a precarios en Clarín: Aceptan pagar enero



http://www.iugordon.com/

La Comisión Interna del diario Clarín se reunió ayer jueves 30 de enero con Ricardo Kirschbaum y el secretario General de Redacción del diario aceptó que se pagaran las colaboraciones que ya fueron hechas. Resaltamos que se trata de pagar en los primeros días de febrero lo que desde hace años los colaboradores vienen cobrando en los primeros días de cada mes.

Se trata de un reconocimiento importante por parte de las autoridades del diario respecto de la existencia real de los trabajadores que vienen escribiendo allí desde hace años y son considerados como proveedores de servicios, no como periodistas. 

Ahora falta que:

-Garantice la continuidad laboral de los periodistas que trabajan como redactores, editores de página, de secciones y hasta de productos, pero que son obligados a presentar factura de monotributista.

-Garantice que los "colaboradores eventuales" que no son "eventuales" sino trabajadores en negro bajo la figura de "monotributista" sean incorporados como colaboradores permanentes o a la planta estable.
Finalmente, algo que cabe A TODOS LOS MEDIOS DE DIFUSIÓN ARGENTINOS: Que terminen con la ELUSIÓN sistemática del Estatuto del Periodista, al impedir a los colaboradores lleguen a la colaboración nº 24 para ser colaboradores permanentes.

Si el Estatuto dice que a partir de la 24 son permanentes (con una relativa relación de dependencia), eso debe cumplirse. Lo que hacen TODOS los medios es suspenderlos cuando llegan a la 23 -21, en el caso de Clarín- para que sigan siendo "eventuales". Pero son periodistas que trabajan todas las semanas desde hace no menos de 5 años, con lo cual la "EVENTUALIDAD" es una falta de respeto. Las víctimas son los que los propios colaboradores llaman "sub 23"

En política tributaria, hay elusión y evasión de impuestos. Los que no pagan impuestos, son evasores. Los que buscan un resquicio de la ley y se escapan por allí para no pagar o pagar menos, son elusores y no hay sanción legal para ellos.

Digámoslo de una vez: En materia de colaboradores, los medios de comunicación son ELUSORES del Estatuto del Periodista. No es territorio de la AFIP, porque no hay ilegalidad. Pero sí de los ministerios de Trabajo -nacional y de los distritos- porque hay trabajo en negro encubierto. Son periodistas que trabajan como periodistas estables pero cobran como si fueran plomeros que fueron a hacer un arreglo en un baño. 

Tampoco se interesó por el tema el gremio que debe intervenir, la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) y entre las agrupaciones opositoras dentro de la entidad destacamos el comuinicado de La Gremial, integrante de la Lista Multicolor, que emitió un comunicado muy claro sobre el tema:


La Gremial de Prensa
Denuncia

Clarín mantiene trabajadores ultraflexibilizados, no paga colaboraciones y amenaza con dejar sin trabajo a su plantel de colaboradores históricos

La Gremial de Prensa expresa su preocupación por un nuevo atropello del diario Clarín hacia trabajadores precarizados llamados colaboradores de manera equívoca. La empresa AGEA, editora del diario del mayor y más lucrativo grupo periodístico en Argentina, ha decidido restringir colaboraciones de compañeros que hacían esa práctica desde hace muchos años en condiciones de ultraflexibilidad y marginación.

La Comisión Interna del diario viene reclamando sobre el tema ante el cambio de política de la patronal y, en especial, está exigiendo que pague las colaboraciones que ya fueron publicadas -hay atrasos de hasta 60 días en los pagos-, además de bregar porque la editorial continúe solicitando notas a estos periodistas, como viene siendo uso y costumbre, los que en muchos casos denuncian que ya se les discontinuó el trabajo.

Según denunciaron colaboradores de Clarín a La Gremial de Prensa, muchos de quienes actúan desde sus casas o son considerados "externos" al plantel del diario (pese a su notoria labor periodística en muchas secciones y suplementos del diario) no han ingresado en los reclamos sindicales de estabilidad. Denunciaron también que muchos de quienes no están recibiendo nuevos pedidos de notas  trabajan en la empresa desde hace hasta 7 o más años, algunos a cargo de secciones, otros con notas semanales y algunos hasta son editores que cobran su haber por la vía del monotributo. Asimismo denuncian que la sección administrativa del diario avisó que no recibirá más facturas.

Los compañeros más afectados son colaboradores de las secciones Sociedad, Viajes, revista Pymes y Eco, entre otras. Esta decisión arbitraria de Agea perjudica a varias decenas de compañeros que en veranos anteriores no habían tenido este problema.

Mientras en TN, el canal de cable del grupo, también hay rumores de ajuste, en el diario Clarín es urgente que los colaboradores, el sector más precarizado y retrasado en los reclamos sindicales sea respetado al igual que el resto de los trabajadores de prensa. Reclamamos una urgente normalización de sus colaboraciones en el diario y la regularización de todos los trabajadores que realizan tareas efectivas y cobran sus haberes como proveedores externos, con lo que también se les niegan derechos como el cobro de aguinaldo, vacaciones,la cobertura por enfermedad, entre otros beneficios.

Los trabajadores no deben ser la variable de ajuste de las patronales. 
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LA GREMIAL de Prensa
PAGINA WEB
lagremialdeprensa.wordpress.com

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