Frases de cabecera

-"Si no estáis prevenidos ante los Medios de Comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido." Malcolm X.
-"A veces suele mentirte la verdad". Gustavo Cordera. (En "Sencillamente")

enero 28, 2015

Para recordar: código de ética periodística de la UNESCO


UNESCO: CÓDIGO INTERNACIONAL            
DE ÉTICA PERIODÍSTICA

(Publicado en 1983)

1. El derecho del pueblo a una información verídica. El pueblo y las personas tienen el derecho a recibir una imagen objetiva de la realidad por medio de una información precisa y completa, y de expresarse libremente a través de los diversos medios de difusión de la cultura y la comunicación.

2. Adhesión del periodista a la realidad objetiva. La tarea primordial del periodista es proporcionar una información verídica y auténtica con la adhesión honesta a la realidad objetiva, situando conscientemente los hechos en su contexto adecuado, manifestando sus relaciones esenciales -sin que ello entrañe distorsiones-, y empleando toda la capacidad creativa del profesional a fin de que el público reciba un material apropiado que le permita formarse una imagen precisa y coherente del mundo, donde el origen, naturaleza y esencia de los acontecimientos, procesos y situaciones sean comprendidos de la manera más objetiva posible.

3. La responsabilidad social del periodista.
En el periodismo, la información se comprende como un bien social y no como un simple producto. Esto significa que el periodista comparte la responsabilidad de la información transmitida. El periodista es, por tanto, responsable no sólo frente a los que dominan los medios de comunicación, sino, en último análisis, frente al gran público, tomando en cuenta la diversidad de los intereses sociales. La responsabilidad social del periodista implica que éste actúe en todas las circunstancias en conformidad con su propia conciencia ética.

4. La integridad profesional del periodista. El papel social del periodista exige que la profesión mantenga un alto nivel de integridad. Esto incluye el derecho del periodista a abstenerse de trabajar en contra de sus convicciones o de revelar sus fuentes de información, y también el derecho de participar en la toma de decisiones en los medios de comunicación en que emplea. La integridad de la profesión prohíbe al periodista el aceptar cualquier forma de remuneración ilícita, directa o indirecta, y el promover intereses privados contrarios al bien común. El respeto a la propiedad intelectual, sobre todo absteniéndose de practicar el plagio, pertenece, por lo mismo, al comportamiento ético del periodista.

5. Acceso y participación del público. El carácter de la profesión exige, por otra parte, que el periodista favorezca el acceso del público a la información y la participación del público en los "medios", lo cual incluye la obligación de la corrección o la rectificación y el derecho de respuesta.

6. Respeto de la vida privada y de la dignidad del hombre. El respeto del derecho de las personas a la vida privada y a la dignidad humana -en conformidad con las disposiciones del derecho internacional y nacional que conciernen a la protección de los derechos y a la reputación del otro-, así como las leyes sobre la difamación, la calumnia, la injuria y la insinuación maliciosa, son parte integrante de las normas profesionales del periodista.

7. Respeto del interés público.
Por lo mismo, las normas profesionales del periodista prescriben el respeto total de la comunidad nacional, de sus instituciones democráticas y de la moral pública.

8. Respeto de los valores universales y la diversidad de las culturas. El verdadero periodista defiende los valores universales del humanismo, en particular la paz, la democracia, los derechos del hombre, el progreso social y la liberación nacional; y respeta el carácter distintivo, el valor y la dignidad de cada cultura, así como el derecho de cada pueblo a escoger libremente y desarrollar sus sistemas político, social, económico o cultural. El periodista participa también activamente en las transformaciones sociales orientadas hacia una mejora democrática de la sociedad y contribuye, por el diálogo, a establecer un clima de confianza en las relaciones internacionales, de manera que favorezca en todo la paz y la justicia, la distensión, el desarme y el desarrollo nacional. Incumbe al periodista, por ética profesional, el conocer las disposiciones existentes sobre ese tema y que están contenidas en las convenciones internacionales, declaraciones y resoluciones.

9. La eliminación de la guerra y otras grandes plagas a las que la humanidad confronta. El compromiso ético por los valores universales del humanismo previene al periodista contra toda forma de apología o de incitación favorable a las guerras de agresión y la carrera armamentista, especialmente con armas nucleares, y a todas las otras formas de violencia, de odio o de discriminación, en particular el racismo y el apartheid, y le incita a resistir a la opresión de los regímenes tiránicos, a extirpar el colonialismo y el neocolonialismo, así como a las otras grandes plagas que afligen a la humanidad, tales como la miseria, la desnutrición o la enfermedad. Así, el periodista puede contribuir a eliminar la ignorancia y la incomprensión entre los pueblos, a hacer los ciudadanos de un país sensibles frente las necesidades y deseos de los otros, a asegurar el respeto de los derechos y de la dignidad de todas las naciones, de todos los pueblos y de todos los individuos, sin distinción de raza, sexo, lengua, nacionalidad, religión o convicciones filosóficas.

10. Promoción de un nuevo orden mundial de la información y la comunicación. En el mundo contemporáneo, el periodista busca el establecimiento de nuevas relaciones internacionales en general y de un nuevo orden de la información en particular. Ese nuevo orden, concebido como parte integrante del nuevo orden económico internacional, se dirige hacia la descolonización y la democratización en el campo de la información y de la comunicación, tanto en los planos nacional como internacional, sobre la base de la coexistencia pacífica entre los pueblos, en el respeto pleno de su identidad cultural. El periodista tiene el deber particular de promover tal democratización de las relaciones internacionales en el campo de la información, notablemente salvaguardando y animando las relaciones pacíficas y amistosas entre los pueblos y los Estados.

enero 18, 2015

Google y Wikipedia no alcanzan para hacer periodismo

La política internacional es una disciplina muy seria, con segmentaciones que requieren mucho estudio. No es lo mismo investigar sobre la cuestión de Medio Oriente -término inventado por los europeos- que especializarse en la historia y la política de los Estados Unidos, América central, América latina -término inventado por los franceses- Europa Oriental, Rusia, China, regiones, organizaciones, religiones; un objeto, en definitiva que debe ser abordado desde la economía, la política, la historia, la antropología, la filosofía y la cultura.

También en los medios se trata de una sección que requiere periodistas cultos, con un buen nivel de instrucción formal, que conozcan idiomas y que cada tanto viajen a cubrir temas en persona para tomar contacto con las poblaciones, los lugares, la vida.

Pero el deber ser suele ser golpeado por el facilismo de un sistema mediático que nos dice que "cuanto más barato, mejor", que estudiar e investigar es una antigüedad, que Wikipedia y Google reemplazan al cerebro humano y por lo tanto no hace falta usar lo que hay dentro de la cabeza, sino lo que está detrás del teclado.

Así salen notas con información, interpretaciones y valoraciones armadas de apuro sobre metadatos que circulan por Internet acerca de la revista Charlie, el Islam, los árabes, los musulmanes, el terrorismo, el terrorismo de Estado, la libertad de expresión, las tensiones geopolíticas, las alianzas y los conflictos.

Desconocimiento, cero verificación, mucha verborragia, demasiada irresponsabilidad. Hubo medios argentinos -como Clarín- que hicieron operaciones sobre el tema. Otros, desde algunos medios vinculados al oficialismo, en lugar de dar cuenta de las desmentidas, aprovecharon el brulote y sugirieron que la revsita Charlie debería ser censurada porque "ofende" al Islam. Obviamente, no la leyeron, no la miraron ni requirieron la opinión de los musulmanes, tal vez porque no conocen la diferencia entre un musulmán, el islamismo y el mundo árabe.

Es notable que haya quienes sostienen la idea de que un par de tipos que ametrallan a un grupo de humoristas son los representantes de 1200 millones de musulmanes, que, dicho sea de paso, no viven precisamente en la zona de "Medio Oriente". Otros dicen que se puede bromear sobre cualquier religión, menos sobre el Islám, porque aparecen grupos que matan gente a mansalva. Hay excepciones, muy pocas y el corte no es oficialismo versus oposición sino conocimiento versus ignorancia, trabajo serio versus juego irresponsable.

enero 01, 2015

Revista "Perspectivas en Historia de los Medios".

Humildemente, nuestra cátedra de Historia General de los Medios y Sistemas de Comunicación (Carrera de Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Sociales, UBA), publicó el primer número de la revista digital "Perspectivas en Historia de los Medios". Reproducimos a continuación la nota del editor. 
http://issuu.com/historiadelosmediosuba/docs/perspectivas_en_historia_de_los_med?e=3286805%2F10657162

Con esta publicación nos proponemos ofrecer una herramienta de vinculación entre docentes, investigadores, alumnos, ensayistas y divulgadores interesados en la historia general de los medios, entendidos como objetos culturales e instituciones sociales de especial complejidad y significación. La revista refleja enfoques diversos, porque consideramos que se trata de un objeto de estudio que debe ser necesariamente abordado de manera multidisciplinaria desde las ciencias sociales y humanas, tomando en cuenta, además, la configuración histórica tanto de los medios de comunicación como de los campos disciplinares que los problematizaron y problematizan: la historia, la política, la sociología, la economía y los estudios culturales.

Entre los aspectos de la realidad que pretendemos abordar, elegimos para el primer número las organizaciones gremiales de los periodistas y nos preguntamos cómo se posicionaron frente a los cambios tecnológicos, políticos, sociales y económicos de los medios.

Para intentar algunas respuestas, colaboraron con nosotros docentes que han trabajado la historia de los gremios de prensa. También entrevistamos a dos de sus protagonistas: el periodista e historiador Daniel Parcero cuenta cómo a partir de la figura de Emilio Jáuregui un mártir de las entidades gremiales en los años 60, se sumergió en una investigación que comienza en los últimos años del siglo XIX y llega hasta nuestros días. Por su parte, el periodista Santiago Senén González rememora algunos de los momentos claves de la historia sindical del sector.

En otras secciones nos ocupamos de relevar aspectos diversos de nuestro objeto de estudio, abriendo espacios estables para reseñar investigaciones, libros, tesis y tesinas. Iniciamos, por otra parte, exploraciones y debates en torno a la digitalización de la prensa y la prensa digital, así como cuestiones que configuran la agenda de nuestro asunto: los cien años del inicio de la Primera Guerra Mundial; la investigación en historia de los medios en la Argentina; la figura del prócer rioplatense Manuel Belgrano como periodista y las transformaciones de la estrategia de tapas del diario argentino La Nación entre 1862 y 1902.


Finalmente, esperamos que esta publicación sea una contribución que refleje el origen y la guía de nuestro trabajo como cátedra: el pensamiento y la obra del profesor Jorge B. Rivera, cuya presencia motivadora, a diez años de su fallecimiento, sigue siendo inconfundible.