Cada tanto el gobierno de Cristina Fernández y el anterior, de Néstor Kirchner, sorprende a los argentinos, a los políticos de América latina y al mundo porque toma decisiones inesperadas, soluciones que nadie había pensado para problemas que parecían insolubles. Son inesperadas, tal vez, porque obedecen a una forma diferente de enfrentar los problemas, a una técnica que se conoce como "pensamiento lateral", opuesto al pensamiento vertical, que es el tradicional de la ciencia.
Para ilustrar, copiamos aquí abajo un excelente artículo publicado en 2006 por el periodista y matemático Adrian Paenza, nota que luego de explicarnos con su enorme capacidad didáctica qué es el pensamiento lateral, nos deja algunos vínculos para seguir indagando.
Sólo mediante la idea del pensamiento lateral pueden entenderse algunas medidas del gobierno Nacional de la Argentina. La última y la más audaz es la decisión de pagar a los bonistas que entraron en las reestructuraciones de la deuda externa en 2005 y 2010. Les paga la cuota puntualmente, como siempre y en el banco de siempre, el Bank New York Mellon, al que pone en una situación conflictiva. Su función es pagar a los bonistas y si una orden judicial lo obliga a entregar el dinero a terceros, tendrá que accionar.
El gobierno de los Estados Unidos -contra el que el Tea Party viene desarrollando una campaña racista y neofascista y que cuenta entre sus miembros al juez Griesa y a Paul Singer, titular del fondo buitre NML- queda con las manos libres para poder accionar por su cuenta, porque ahora la Argentina plantea que si alguien toca el dinero, el problema será entre dos estados nacionales.

Además, refuerza dicho concepto al plantear que es miembro de la ONU, miembro de la OEA y del FMI, que es un Estado Nacional con derechos y deberes y que ningún juez puede violar su soberanía. Advierte que irá al Tribunal de La Haya y ante los Tribunales argentinos para accionar contra quienes eventualmente tomen el dinero.
Finalmente, los propios bonistas afectados, porque los fondos buitre se quedarían con el dinero de su pago, podrían accionar y los ingleses, quienes aspiran a que el Gobierno de los Estados Unidos pierda Nueva York como sede para este tipo de operaciones, festejan la posibilidad de recuperar tal rol, que le amortiguó históricamente la caída como imperio. Volvería a ser el centro financiero del mundo. Si es que el mundo sigue siendo como era.
Todo puede salir bien, todo puede salir mal, tal vez se negocie, quizá haya vencedores y vencidos o conversaciones que terminen en un punto intermedio. Lo que no se puede negar es que en la Casa Rosada y en el Ministerio de Economía hay quienes piensan de otra manera. Dicho en los dos sentidos, claro.
¿Qué es el pensamiento lateral?

Por Adrián Paenza
A uno
le presentan un problema que no contiene la información suficiente para
poder descubrir la solución. Para avanzar, se requiere de un diálogo
entre quien lo plantea y quien lo quiere resolver. En consecuencia, una
parte importante del proceso es hacer preguntas. Las tres respuestas
posibles son: sí, no o irrelevante.
Cuando una línea de preguntas se agota, se necesita avanzar desde
otro lugar, desde una dirección completamente distinta. Y aquí es cuando
el pensamiento lateral hace su presentación. Para algunas personas, es
frustrante que un problema “admita” o “tolere” la construcción de
diferentes respuestas que “superen” el acertijo. Sin embargo, los
expertos dicen que un buen problema de pensamiento lateral es aquel cuya
respuesta es la que tiene más sentido, la más apta y la más
satisfactoria.
Es más: cuando uno finalmente accede a la respuesta, lo que se pregunta es: “¡¿cómo no se me ocurrió?!”. *
Quiero plantear ahora un ejemplo muy interesante. No sé si es el
mejor que conozco, pero sí el que generó y genera muchísimas
controversias.
Aquí va: recuerde que no hay trampas, no hay cosas escondidas, todo
está a la vista. Algo más: si no conoce el ejemplo, permítame una
sugerencia. Trate de pensarlo solo porque vale la pena, en particular,
porque demuestra que lo que usted cree sobre usted mismo a lo mejor no
es tan cierto. O, en todo caso, es incompleto.
Antonio, padre de Roberto, un niño de 8 años, sale manejando desde su
casa en la Capital Federal y se dirige rumbo a Mar del Plata. Roberto,
va con él. En el camino se produce un terrible accidente. Un camión, que
venía de frente, se sale de su sector de la autopista y embiste de
frente al auto de Antonio.
El impacto mata instantáneamente a Antonio, pero Roberto sigue con
vida. Una ambulancia de la municipalidad de Dolores llega casi de
inmediato, advertida por quienes fueron ocasionales testigos, y el niño
es trasladado al hospital.
No bien llega, los médicos de guardia comienzan a tratar al nene con
mucha dedicación pero, luego de charlar entre ellos y estabilizarle las
condiciones vitales, deciden que no pueden resolver el problema de
Roberto. Necesitan consultar. Además, advierten el riesgo de trasladar
al niño y, por eso, deciden dejarlo internado allí, en Dolores.
Luego de las consultas pertinentes, se comunican con el Hospital de
Niños de la Capital Federal y finalmente conversan con una eminencia en
el tema a quien ponen en autos de lo ocurrido. Como todos concuerdan que
lo mejor es dejarlo a Roberto en Dolores, la eminencia decide viajar
directamente desde Buenos Aires hacia allá. Y lo hace.
Los médicos del lugar le presentan el caso y esperan ansiosos su
opinión. Finalmente, uno de ellos es el primero en hablar: “¿Está usted
en condiciones de tratar al nene?”, pregunta con un hilo de voz. Y
obtiene la siguiente respuesta: “¡Cómo no lo voy a tratar si es mi
hijo!”.
Bien, hasta aquí, la historia. Está en usted el tratar de pensar una
manera de que tenga sentido. Como no compartimos la habitación, o donde
sea que usted esté, le insisto en que no hay trampas, no hay nada
oculto. Y antes de que lea la solución, quiero agregar algunos datos:
a) Antonio no es el padrastro.
b) Antonio no es cura.
Ahora sí, lo dejo a usted y su imaginación. Eso sí, le sugiero que
lea otra vez la descripción del problema y, créame, es muy, muy
sencillo.
Solución
Lo notable de este problema es lo sencillo de la respuesta. Peor aún:
no bien la lea, si es que usted no pudo resolverlo, se va a dar la
cabeza contra la pared pensando, ¿cómo puede ser posible que no se me
hubiera ocurrido?
La solución o, mejor dicho, una potencial solución, es que la eminencia de la que se habla, sea la madre.
Este punto es clave en toda la discusión del problema. Como se
advierte (si quiere vuelva y relea todo), nunca se hace mención al sexo
de la eminencia. En ninguna parte. Pero nosotros tenemos tan
internalizado que las eminencias tienen que ser hombres que no podemos
pensarla mujer.
Y esto va mucho más allá de que puestos ante la disyuntiva explícita
de decidir si una eminencia puede o no puede ser una mujer, creo que
ninguno de nosotros dudaría en aceptar la posibilidad tanto en una mujer
como en un hombre. Sin embargo, en este caso, falla. No siempre se
obtiene esa respuesta. Más aún: hay muchas mujeres que no pueden
resolver el problema y cuando conocen la solución se sienten atrapadas
por la misma conducta machista que condenan.
En fin, creo que es un ejercicio muy interesante para testear nuestras propias complicaciones y laberintos internos.
* Es muy vasta la bibliografía sobre Pensamiento Lateral. Con
todo, es Edward de Bono, un psicólogo de origen maltés, también médico y
escritor, quien se adjudica el haber “acuñado” ese nombre. El propio De
Bono escribió un libro El Pensamiento Lateral, publicado por Editorial
Paidós. También se puede encontrar mucho material en Internet. Algunos
de los sitios más relevantes son:
1) http://www.edwdebono.com/debono/lateral.htm
2) http://es.wikipedia.org/wiki/Pensamiento_lateral
3) http://en.wikipedia.org/wiki/Lateral_thinking
4) http://eluzions.com/Puzzles/Lateral/