Frases de cabecera

-"Si no estáis prevenidos ante los Medios de Comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido." Malcolm X.

junio 30, 2011

En el país de la libertad

El periodista estadounidense Mark Halperin, columnista de la revista Time y de la cadena MSNBC es un bebé de pecho comparado con algunos productos editoriales argentinos. Esta semana fue suspendido de por vida por la cadena televisiva por insinuar que Barak Obama había sido amanerado durante una conferencia de prensa. El periodista utilizó la palabra "dick" para referirse al Presidente y horas después la cadena emitió un comunicado para informar que lo suspendía y, de paso, pedir disculpas a Obama. 

Pero no sólo la empresa se disculpó, sino que el propio Halperin -quien nada tiene que ver con el periodista argentino Jorge H.- reconoció que sus dichos habían sido "inconvenientes" y además de pedir perdón reconoció que las medidas en su contra eran justas. "Quiero ofrecer una profunda y sentida disculpa al presidente, a mis colegas de la MSNBC y a los televidentes. Mi acotación fue inaceptable y estoy muy arrepentido”, dijo. 

Hubo también declaraciones de Jay Carney, secretario de prensa de la Casa Blanca, quien en charla con los periodistas acreditados dijo que las palabras de Halperin habían sido "inapropiadas" no sólo para el actual presidente sino para cualquier otro. 
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¿Políticamente correctos?
El escándalo que se desató con el caso Halperin llama la atención, porque en los Estados Unidos se han dicho muchas cosas de Barak Obama. Se lo ha llamado "rojo", "dictador" y se han usado muchos otros apelativos. Sin embargo, parece que decir que fue medio "suave", o sea de masculinidad dudosa, por usar un término políticamente correcto; es una afrenta que no se puede dejar pasar.

En América latina estas cuestiones pasan todos los días, sólo que ningún periodista sería sancionado por semejante cosa. En Venezuela hay periodistas televisivos y editoriales que publicaron la tapa de sus diarios llamando a "derrocar al dictador", sin embargo, cuando el Gobierno decidió "no renovar" las licencias que se habían vencido -y que las leyes indican que no es obligatorio renovar- se acusó al presidente Hugo Chávez de "dictador", "enemigo de la prensa" y se generó una corriente de antipatía internacional contra su Gobierno. Basta con leer las largas parrafadas que diarios "serios" como El Pais de Madrid o La Nación de la Argentina le han dedicado.

En la Argentina podría hablarse mucho de lo que los medios dicen de la Presidenta Cristina Fernández, pero bastaría con revisar las tapas de la revista Noticias, en las que se ha dicho del ex presidente Néstor Kirchner que era un "fachoprogresista" y se publicó una foto trucada en la que se lo hacía ver como un fascista que marchaba a paso de ganso. Por mucho menos hubo fotógrafos a los que se les retiró un Pulitzer, apenas por haber quitado un fondo inocente de su foto. La revista Noticias ha llamado a la Presidenta "bipolar" y cada tanto publica una tapa con anuncios de supuestas enfermedades, que luego, cuando se lee la nota, carecen de fuentes y ni siquiera dicen lo que anuncian que van a decir.

¿Cuántas disculpas debería dar Jorge Fontevecchia por sus insultos?¿Quién suspende a un empresario cuando sus medios son los que utilizan palabras "inapropiadas", mucho más graves que las de Mark Halperin? Seguramente nadie y si un funcionario argentino hiciera lo que Jay Carney, el secretario de Prensa de la Casa Blanca y dijera que una de esas tapas es "inapropiada", sus dichos serían descalificados como un "atentado a la libertad de prensa", seguramente luego sería repudiado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y finalmente diputados y senadores argentinos pondrían el grito en el cielo. Pero en el cielo, en su cielo, las cosas son diferentes.

2 comentarios:

Eva dijo...

Definitivamente, ni España ni Argentina son EEUU. Tal vez en esta ocasión han exagerado un poco, pero son mucho más responsables de sus acciones, ¿no crees? Mira este otro caso que ocurrió aquí en España: http://ejimenezgomez.wordpress.com/2010/02/19/no-es-lo-mismo-plagiar-en-estados-unidos-que-en-espana/
Un abrazo.

Rubén Levenberg dijo...

Hola Eva. Es un honor tenerte por acá. Te dejé un comentario en tu blog, que es uno de esos lujos que todo interesado en temas de ética y comunicación debería leer.
Por las dudas, copio también acá mi visión, que puede estar equivocada, claro. Un abrazo.
Hola Eva. Me parece que en ambos casos se pone en juego la diferencia entre ética de la empresa y ética periodística.Se trata de periodistas-empleados que violan los códigos. En un caso lo defienden y en otro lo denuncian. Lo que ocurre en la Argentina, sospecho, es bastante diferente, porque se confunde cada vez más la ética empresaria y la ética periodística, subsumidas por el interés empresario.
Si el periodista no chequea fuentes o hasta si las inventa, el medio evalúa si la falsedad favorece sus intereses económicos y/o políticos. Si es así, lo disimula y hasta lo convierte en título de tapa. Si alguien ajeno al diario descubre la falsedad, se lo acusará de ataque a la libertad de prensa.
Como la precarización y el enorme ejército de periodistas desocupados que actúa como reserva quitan márgenes de acción a los periodistas, todo termina en una suerte de síndrome de Estocolmo. Yo escribo lo que tu quieres, pero cuando violo los códigos deontológicos, tu lo disimulas. Y si alguien me cuestiona, será un ataque a la libertad de prensa. Es muy perverso.